lunes, 21 de marzo de 2011

El largo alcance de la selección natural


Querido Bonfil:

La biología tuvo mucha suerte en haber sido “late bloomer” en el determinismo. Me refiero a sus mecanismos moleculares, a sus bases bioquímicas. La bioquímica y la biología molecular, los mecanismos químicos detrás de los fenómenos biológicos son hallazgos del siglo XX. ¿Late bloomer relativo a qué, entonces? A la explicación de la existencia de especies. A la explicación de la configuración actual de la vida en el planeta. Tuvimos primero una explicación histórica, la evolución por selección natural de una fuente de variación, antes de poder entender la fuente de variación. 

Fue una suerte. Imagínate que la química de la vida y la herencia se hubieran conocido antes de que se generalizara la idea de evolución por selección natural. Imaginemos que los bioquímicos y los biólogos moleculares, entusiasmados hasta la manía por sus hallazgos hubieran querido extraer de la biología molecular algún principio que determinara la existencia de las especies presentes y el fin de las especies extintas. Imagínate una biología con mecanismos pero sin un concepto de selección natural, obligada a que los mecanismos moleculares explicaran cada una de las especies existentes. 

Nos parece ridículamente reduccionista. Salta a mi mente lo evidente del medio ambiente y las restricciones que impone, la relación entre las especies, el paso de millones y millones de años. Pero quiero fantasear que si la genética molecular y la bioquímica en general se le hubieran adelantado a la selección natural, podrían estar los biólogos teóricos más avanzados todavía tratando de llegar a un modelo que hiciera necesario el surgimiento de las especies a partir de la bioquímica. Se me ocurre.

Y todo esto viene de la idea de Lee Smolin de que quizá ya todas las leyes de la física y todos los modelos (particularmente el modelo estándar) ya estén más o menos en su lugar. Y, más importante, su idea de que, se avance en lo que se avance, el que estemos en este universo con estas leyes y estas constantes es el producto de un proceso de selección natural. La segunda parte de “The life of the cosmos” (que ya es un libro viejito) se llama “An Ecology of Space and Time”. No sé si tenga posibilidades de prosperar como teoría física, esta ocurrencia, pero es fascinante. Tal vez la naturaleza sí ha tenido otros universos con otras constantes físicas, menos exitosos que éste. Fascinante. ¿Podemos pensar que un problema de la física es que llegó hasta un punto donde el determinismo (recuerda que yo no le temo al determinismo) ya no es pertinente o necesario para contestarse ciertas preguntas? ¿Será que a ciertas preguntas sobre el universo sólo les hace falta la perspectiva histórica, evolutiva?

En cualquier caso, qué suerte tuvimos en biología, al tener primero la visión histórica y mucho tiempo después los mecanismos moleculares. La noción evolutiva es inseparable de la biología. Quizá debería serlo también de la física. Insisto: fascinante.  
E

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